Medicina Aeronaútica

Hace cierto tiempo ingresamos a un paciente británico con una neumonía grave que lo mantuvo en nuestra Unidad durante muchas semanas. Cuando mejoró lo suficiente, con su traqueostomía y su ventilación mecánica, llegó el momento de plantearnos su traslado de vuelta al hogar. Su aseguradora nos preguntó si estaba listo para viajar en un avión ambulancia y, como en otras ocasiones en que nos ocurrió algo similar con otros pacientes, cuando nos pareció oportuno dimos nuestra conformidad para que viajara.

En esta ocasión, sin embargo, nos empezamos a preguntar si realmente éramos capaces de contestar con una seguridad plena; si verdaderamente sabíamos qué iba a ocurrirle a nuestro paciente cuando estuviera en vuelo. 

Y como la mejor medicina se ejerce desde la humildad, tuvimos que contestarnos que no. Que la fisiología humana en condiciones de baja presión atmosférica no es plenamente superponible a la fisiología sobre la faz de la tierra; y que la fisiopatología (cómo el organismo enfermo reacciona ante las cosas que le ocurren) aún lo es menos. 

Con esta certeza, nos apresuramos a leer todos los textos de calidad que encontramos sobre la fisiopatología aeronáutica; fuimos adentrándonos en el terreno de la Medicina Aeronáutica plenamente desconocedores del mundo Aeronáutico más allá de lo médico… 

Hasta que llegamos al punto donde ambos mundos se fusionan, que es en la certificación aeronáutica. 

Dos miembros de nuestra Crew acudimos a SENASA donde la propia SENASA y el CIMA nos formaron en inglés, primero en Medicina Aeronáutica Básica (pertenecemos a la primera promoción de esta singladura) y después en Avanzada (donde nuevamente pertenecemos a la primera promoción) 

Y aquí estamos, iniciando una Consulta Externa en nuestro hospital, encantados de emprender este camino y aprovechando para aprender sobre el mundo aeronáutico, que nos está cautivando.